Singles de “DIME NOVEL”, el nuevo libro de Maurizo Medo

imagen de vallejo & company
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A continuación les mostramos algunos extractos del último libro de Maurizio Medo, Dime Novel, que se presentó en La Antisemana de La Literatura 2015.

ESCENA 1: NO ME GUSTAN LOS VERSOS DE MOISÉS (HISTORIA OFICIAL)

Cuando mueres, te rompes: los pedazos que eras
Comienzan a separarse velozmente los unos de los otros para siempre
Y nadie lo ve. Es sólo el olvido, es cierto:
Antes ya lo conocimos, pero entonces se estaba terminando

PHILIP LARKIN

2.

— ¿ vel`du kumen keyn Ithaca?  Son siete meses desde que
murió Se me aparece cada noche con el sonido
de una ventana abierta de golpe para oír aquello
que antes no se pudo, tal vez porque, en sí,
ya era un recuerdo

Adhara es cabulera
Jura que mamá se le aparece como el présago
de algo que ella, sola, no puede interpretar

— Loz unz offer im a kadish,
¿ ton`du kumen?
Para mí es un enclave que rompe las reglas
de un algoritmo Es decir nadie— en la medida
de recordar a alguien
entre un montón de palabras
separadas, como quedó esa tarde
del resto del pasado

— ¿Vienes? —insistió
No supe qué  responder
Y el destino fue más veloz que la decisión
Es cierto, parecía estar del todo consumado, pero
aguardaba su momento Con ese halo de descuido,
tan común en los manzanos que se esfuerzan
por florecer sobre la nieve, antes
de marchitar aburridos
Mi vínculo con el Perú funciona así

3.

Volví para escribir sobre las mismas cosas que pude
haber escrito en New York, pero en este país
las palabras se persiguen, e incompatibles frente
a cierta noción del futuro, se repliegan fuera de
su alcance, hacia atrás, muy atrás, adonde la brisa
del presente pareciera salir de los sepulcros,
sin santo y seña para una cabal comprensión
El Perú y yo nos parecemos:
ninguno es real, como lo exige la adrenalina
de un concierto en vivo
Si se le escucha es a través del lip sync de
lo ya que cantó en el siglo XVI
Ese jueves de enero

La imagen del desierto evoca la frase: la poesía
es otro camino, ¿la escuché en Easy Rider o fue
en Mama Morfina? No lo sé Y la creo En ella
no existe más destino que volver a empezar
Ese fue el arte de Ícaro al momento de elegir
—la frase era de Alesi

6.

Ícaro no encontró otro camino
El héroe y el suicida se confunden como
la soledad y la idea de una casa adonde
los muertos penan de pie, ¿en cuál idioma?
—No lo sé — le respondí Era mejor que
aventurarse a lanzar un simple monosílabo
cuyos efectos serían podrían ser nocivos
Iría, sí, pero a
y no a visitar su casa En el presente de Adhara
los verbos se conjugaban una segunda vez,
desde el pasado

10.

—Ani rotzé [1] —me pidió ella y
yo seguí de largo como lo haría el zorro a
través de una estepa con las arenas movedizas
del “todo tiempo pasado fue mejor”
Repitió el locutor
Antes de caer en tal dédalo prefería mil veces
el vacío del vértigo icariano

ESCENA 2: SLOW MOTION

Dejé a mi judío en una jaula
El mundo es el hogar de un huérfano
Estaría a salvo como el canario de
Broch, con las alas más cortas que
las uñas, y lejos de cualquier pesadilla
en la que pudiera encontrarme huérfano
aunque en verdad fuera un huésped,
perdido en el bosque de mi propia vida
Pudo haber escrito Broch al contemplar
la miseria del ave cautiva semejante a
la que padece la fe en una doctrina
Al pactar con el monstruo que está arriba
para sentirse a salvo
Como en la soledad
—Convengamos, ¿hubo una jaula?—apuntó Beichman
Opté por reemplazarla con la frase:
“dejé a mi judío detrás de un árbol cuyas
raíces se desprenden de la tierra
igual que un áisberg, ciego en medio
de una tormenta de arena”
Era otra triquiñuela
—La jaula, adonde mamá iba a dejar el alpiste
siempre estuvo vacía
Ella era la cautiva
No sé si lo supo o no Pero una vez gritó como
si en vez del canario se hubiera encontrado con
Un buitre que no existe en la historia,
sí en las fronteras
La jaula era un muro de pájaros en vuelo sobre
una rada de tablas dispuestas en el dormitorio
con tal de circuncidarme según la halajá
— ¿Y el judío?— Beichman se sobresaltó como
quien ve aparecer el cuerpo de un crimen
archivado por falta de pruebas— ¿eres judío?
—Yo no Papá lo descubrió cuando se cogía
a mamá después de abrirle las nalgas Los dos
desnudos mientras él jugueteaba con sus senos
sin haberse sacado la levita ¿sería el fetiche
exclusivo para su juego sexual?
El destino dejó de ser una víspera
Papá se marchó a  su tierra Es mentira la historia
de Adhara en la que él vuela arrastrado por
la tarasca monstruosa de un haboob,
es su mecanismo de defensa
“Llámame abba”, me exigió el viejo la
noche en que mamá se transformó en
el fantasma que ya era
Mi padre en un país y
yo en algo anónimo
Con todo el pasado por delante
para volver a comenzar de nuevo
“apátrida”, como dice
en mi cédula

ESCENA 4: EL gato medo, ¿ES SOLO UN SIGNO?

Somos de repente lo que los árboles tratan
De decirnos que somos:
Su simple estar ahí

JOHN ASHBERY

Para Rafael Espinosa

La radio cantó la balada de una mujer
(tres veces muerta) hasta que secó
como uno de esos almiares dejados
atrás en la carretera Yo seguía en
el auto, resignado y, de pronto,
cruzó un gato Era negro, ¿la cábula
pactada se cumple cuando no hay
movimiento y en los hospitales las
diferencias entre sábana y mortaja
redujeron por una huelga en la oficina
de Recursos y Mantenimiento?
El gato medo cruzó otra vez, sobre
todas las otras cosas
La suerte es así
Nunca está en frente
Entonces la realidad hizo chasquear su tálero
y como solo puedo conocerla a través de mí
(por el retrovisor de algo tan condicional
como la vida) a medio camino de ningún sitio
Me sentí un huésped Por tanto pisar los pedales
El auto no responde Se abandonó por entero
(como la vida) a ninguna esperanza de auxilio
Hasta oír algo que los árboles
no pudieron contarme:

el gato estaba sobre el parabrisas, listo
para atentar contra mis pensamientos
Tanto que me atreví a vaticinar:
“los árboles hoy no me contarán nada”
Les hace falta cierto nivel de oscuridad para
que su fotosíntesis incluya también
la producción de símbolos
El gato es un signo
No es como la araña, o la idea
de la araña, esa que existe
solo al desaparecer de la tela
Es un signo, me dije, en medio de
la crisis de los signos La soledad
ha sido ocupada por cierta manía
de la historia: perpetuarse
aun cuando nada acontezca
Y como no es superficie… para dejar
un rastro debe cruzar las pampas
de ciertas frases hechas (y los ribazos
de esas mismas frases) sin palabras
definitivas, de un lugar a otro,
hasta desaparecer (como la araña)
No consigo descifrar qué callaron
los árboles en esos rojos de hibisco
Esto no hará aparecer al Servicio de Grúa
Ni conseguirá que el Hombre Manco aprenda
a preguntar qué flor expresa la fatalidad
de los días Y como nadie le responderá
azucena El oficio de florista existe solo
en una canción de una forma
tan emotiva que consigue
conmover hasta a los perros

ESCENA 6: ERRORES  DE  CÁLCULO

Tan frío
que nada cálido puede sobrevivir.
TOM CAREY

1.

Ató el otro extremo de la cuerda (que empezó
a dibujar desde muy niña) y se subió decidida
a cruzar sobre el pantano (que en el Té de Caridad
se solía llamar vida)  hasta llegar al otro lado de
un mismo presente Recordó el circo: la alambrista
la cruzaba limitada por la extensión de la cuerda
Abajo había una red por si cedían los cabos
Acá un pantano
Así era su vida, reconoció Y arriesgarse era mejor
que responder qué hubiera sido si
en vez de acostarse con el chico aquel
se habría atrevido a ir más allá
de lo que dictó la libido
Aunque la idea de libertad le pareciera un baldío
era mejor que seguir caminando en círculos
como un ibis, cautivo en el Arca
y solo para salvar las plumas
Se rió del cielo bíblico
Un ave pudo arrebatarle el estelar por el mérito
de una ramita de olivo Como el cielo, ella tampoco
era capaz de mantener  el control en ese estado de
alerta permanente, originada por el choque con
la carga eléctrica de sus intuiciones contra las
ondas hertzianas emitidas desde un que no existía,
y que ella llamaba sin cesar “mi marido”
Estaban juntos (se detuvo al oír el eco de este pensamiento)
¿Ella y él?
¿O quedaron como la unión de dos ausencias
en la cual su nombre
y un jarrón eran
lo mismo?
Suzanne Fosterdeclaró a su vientre, sin saber
si este la reconocería o no a través
de la oscuridad, como para comprometerse
y responder cuál sería el destino

ESCENA  14: AMERICAN POET

Para Mario Bellatin

Sea lo que fuere un poeta estadounidense (como
observó Simpson)  este debe tener un estómago
que pueda digerir caucho, carbón, uranio…
Mulligan lo es, pero no arriesga, envejece
rumiando  pasto un ikh bin nisht
an amerikaner dikhter
No creo que la escritura se restringa al contrabando
de unas cuantas reflexiones, articuladas bajo súbitas
transiciones atmosféricas (cuya síntesis aparece
digitalizada con el valor de un hashtag ),
mínimas como esa fracción de segundo en la que
Basho escribió ¡zas¡ sin percatarse
que la rana “chapaleaba”, náufraga en esa versión
chilanga de don Octavio Paz
—Las ranas son afrodisiacas—comentó Lady Diana
Y como Carlos estaba en Glasgow quien la oyó fue
el doctor Hasnat Khan No sé si Carol Ann Duffy
pensó en ellos antes de concluir la frase “enamorarse
es un glamoroso infierno” y ni siquiera si sus glándulas
ahogaron en tal pacto porque no habrá nadie para una
aeda de la corte que celebra efemérides y un largo etcétera
en aras de la gloria nacional
El mayordomo lo supo: yo no era británico y
el corro de poetas indigentes becados en Manhattan
se aproximó fraterno
Eran peruanos hasta darla media vuelta al descubrir
que yo no sabía cómo dibujar un guarango
No fue impreso en el pavés
Perdonarán: soy de Camelot
sea lo que signifique
ser un poeta peruano
Mis favoritos son escandivos

ESCENA 27: IDILIO

I can’t wait to get away from you
And surprisingly you hate me too
We only communicate when we need to fight
But we are best friends…right?

AMY WINNEHOUSE

—Estoy harta de amanecer como una rama (podría
decir “un feto” Pero este late con la esperanza
de vivir un día) y despertarme ante la demanda
de un teléfono (que él responde porque en el poema
el sujeto se encuentra esperando ese llamado)
Como una cosa perdida en una colección en donde
el todo anuló el valor de sus partes Harta de obedecer
la segunda ley del “decálogo de una buena esposa”
(nunca algo puede o debe parecer demasiado)
y  contentarme con cifrar las hojas de los mirobálanos,
sobre los que él escribirá en el poema adonde un
hombre recita en el teléfono otro poema inspirado
en la razón de los pájaros al estrellarse contra la jaula
y así acabar con sus vidas
Ella concluía cada frase con miedo Como si la luna
fuera a gritarle “la eternidad está lejos”
del supermercado, tanto como ella lo estuvo
del personaje diligente que cosía
las ventanas de la casa Cuando pude besarla
y las calles respondieron que yo era
su amante Antes de oír la próxima canción
Suzanne ofreció su corazón
a la euritmia de una nueva historia
Pero yo estaba de paso
Era el pretexto de algo que los árboles
quisieron dejarle en claro

ESCENA 30: ahead last
(MÚSICA DE LEONARD COHEN)

— ¿Recuerdas la frase de esa canción?
Suzanne no pudo adivinar, “una casita en
los suburbios”, dejó hablar al deseo
Ese no era su nombre (la casa que construiremos
ya está en el pasado) y mi destino apareció como
un bosque cuyas raíces se revelaban a través de
las huellas que los árboles dejaban arrastrándose
Porque, en sí, la música  expresaba otro sentido,
inválido para aceptar algo que, desde afuera,
enfrentara el protagonismo que le fue arrebatado
— ¿Qué pasa cuando dos amantes se confunden
al oír la misma canción? Suzanne rió, no tenía
importancia saber en qué compás me perdí
—Gramercy es un buen lugar
Ella no comprendía por qué mi pasado era
el único espacio para tener un futuro que,
como la música,  se expresara fuera
de toda representación
And you want to travel blind
And you know that she will trust you
Lo adivinó justo cuando me asaltó la imagen
de dos monstruos que lloraban al vadear el río
por el miedo de tener que decirse solo adiós

ESCENA 31: JOVEN PAREJA. De Emile Nolde (1913)[2]

Drinking a coke with you is better than the tension
of having to wait for epiphanies like a flea
on an old bull terrier’s back, distracted
by the noises Ted makes as if one of them might help
him solve the mathematical equation for happiness
on a mid-afternoon astral journey
and without a cent
I like it because we never heard cornets announcing
anything other than a Coca-Cola to refresh
adultery with Or because through the color of your
shirt I imagine the onset of spring
in Alaska And the sun, although invisible, seems kind
at 4 o’clock sharp and we wander through the launch
of a portrait exhibit which doesn’t seem
to include a single face
Also because every sip thrums in a Goldberg
variation and inspires me to stay alert in case
the bubbles orchestrate their own rendition
But, my love, I should head home, even if it’s only
the north wind awaiting me there with no other choice
than to stay by the door

ESCENA 35: woodlawn Cemetery

Con todo el pasado por delante para nosotros
el tiempo dura dos veces Por gravedad
La de una historia que no sabe conjugar ayer
con presente,  tal si alguno de estos fuera
una hespéride  que existe a través
de cierta oralidad
Para adelantar al pasado los peruanos desarrollamos
una resistencia muy particular: debemos correr
una perpetua maratón hasta alcanzar el presente
—Mañana correremos más rápido—prometemos,
mientras quedamos cada vez más atrás
Y volvemos a empezar sin saber que el diálogo,
para las futuras generaciones,
en vez de con la república,
debió ser con nuestro origen
y desde ahí cruzar al infinito

ESCENA 37: PERUVIAN DREAM

Para Benito Del Pliego

El Hombre Manco no estaba en la calle contigua,
era en una avenida de aquella canción[3]
La materia prima de mi lista de pendientes me excede
con sus relatividades y, como 500 años de historia
ocurren cada tarde, y fuera del pensamiento,
no me agrada pensar que de por medio está
la palabra “sangre” Llora muertos aunque yo lea
simplemente “sangre”, ¿cómo lo traduciría
Benito Del Pliego, con algo así como “dios”
u otro sinónimo malentendido?
En mi país la historia y la poesía son inmiscibles
Dos vértigos, en donde cada medida de tiempo
es susceptible de verse alterada solo con una pizca
de vapor  Y como alcanza su máximo valor en
el vacío, todo en él se desvanece para empezar,
otra vez su construcción

ESCENA 38: SUZANNE

—Me has decepcionado— me pareció oír a mamá a
través de un eco, y tal como iban las cosas empezaba
a creer en su voz como en un antioráculo, tanto que
temía encontrármela colgando cabeza abajo de
sus patas de vampiro, arriba, en un mástil
que el tiempo pudo haber quebrado
Mientras, Suzanne no supo qué hacer para librarse de
quien fuera alguna vez: una mujer cuyo arte consistía
en adensarse mimética en las sombras y pertenecer al
olvido cuando el héroe se entregara en pleno a su obra
Y si volvía al presente era con el aura de un hada para
infatuar a la gente que llegaba por un selfie
o para escuchar al genio
—Me has decepcionado— oí otra vez, pero era yo
Estábamos “¿juntos?”, me pregunté Cada uno con
su pasado a cuestas como si entre nosotros mediara
invisible una frontera Y tanto así que ella indignaba
si yo interrumpía cualquier tarea con el propósito de
estar juntos en la fila del cine o al compartir la cena
Mulligan lo había presentido: “no confundas
su extraña vanidad con el amor”

ESCENA 39: ¿CUÁL ES EL COLOR DE TU DESTINO?

Ya no soy un poeta joven para creer en
la catarsis del monólogo interior y aceptar
cualquier branding como una vía útil para
la realización personal
en “un bosque cibernético”, escribió Brautigan
cuando las hadas eran puntuales, y ser
mi propio confidente, pasivo por estar con
los pies en el zapato de la única persona capaz
de escucharme sin ser tentada por un spoiler
que se anticipe al desenlace
¿Quién decía: “porque es más sencillo aprender
de los errores del pasado cuando las promesas
se vislumbran bajo la luz orgiástica del futuro,
aunque este sea inmediato”?
La luz de Gatsby fue la muerte de Fitzgerald y yo
ya perdí la facultad de creer en la esperanza como
en cierto tipo de ficción, una admisible entre los
renglones donde tuercen las biografías O suponer
que bastará la aurora para lanzarme a tunear un
remake after Lorca Cuando seca el esmalte que
adjetiva una situación queda solo el hacer posibles
dos o tres utopías ablucido entre la vida literaria y
una muerte natural Esa frase no es mía,
es un síntoma:
no llegarán las hadas
Ha muerto Brautigan
Y no puedo echarme contigo en una cama
para algo que no sea follarte
Frontera sobre frontera
Lo esencial es el verbo y no oír Monday Monday
Ni Bob Dylan ni tú fueron a Woodstock, en tu caso
por algo tan simple como el hecho no haber nacido
Eso no implica que quiera ponerme a oír Voodo child
ni me obliga a aparecer en The guardian  del brazo
contigo y en los umbrales de una casa,
blanca y con jardines
o como quiera que sea  el infierno
Ya no soy un poeta joven para que este exista
o confundir la imagen aurática de una musa
con la estulticia insobornable
de la estúpida señora Sísifo
Y rodar la piedra  (con tal de
mantenerla excitada)
hasta volver a comenzar
de nuevo

ESCENA 44: PULP

She lay out listlessly like some small mug
Of beer gone flat.
DJUNA BARNES
Meses después apareció en la portada del Newsday

DROWNED BY THE ILLUSION
“Perdóname si beso el viento”, dijo el Kit Kat
a través de sus labios Y el viento fue el último
en despedir al forastero cuando Suzanne murió
Ted por fin pudo comprender que no era
una metáfora: ella alcanzó el otro extremo
de la cuerda (que empezó a dibujar de niña)
para alejarse de donde la vida
no estaba

ESCENA 47: HAY TORMENTAS DE ARENA PARA GATOS Y CANTINAS CERRERAS BAJO TIERRA[4].

Aquí estamos, amigo,
solo a favor de puras formas planas,
no esperes,
peruano confundido, el coro de las furias
(de la resurrección podría hablarte el letrero
que garantiza mutilar
a quien reincida:
porque quien mucho llora
muy
escaso
es que mea)
(y Renato
Leduc
solo solía mentir
cuando le daba
la regalada gana).
En este sitio —mire: a su derecha,
mi señor pasajero,
entre esa tienda
de listones y flores
artificiales
y el local que fue un banco
hace ya varios ceros de las pocas monedas
que cuestan estos tragos—
nunca vas a encontrarla.
Justo
igual
que
afuera.

TO BE CONTINUED

[1] Quiero agua
[2] Suzanne Foster
[3] ¿Qué película de Fassbinder es?  El hombre/manco entra a una florería y dice:/Qué flor expresa/ los días/ que se van/ y sólo se van sin parar/ empujándote/ hacia el futuro. (Laurie Anderson)
[4] Discurso de Ángel Ortuño, “El caballito cerrero”, Guadalajara

 

Foto-Mauricio-Medo-OK

Maurizo Medo nació en Lima, Perú, en 1965. Ha publicado los libros de poesía: Travesía en la calle del silencio (1988); Cábalas (1989); En la edad de la memoria (1990); Contemplación a través de los espejos (1992); Caos de corazones (1996); Trance (1998); Limbo para Sofía (2003); El hábito elemental (2004);  Manicomio (2005); La trovata (2006); Contramano, en coautoría con Ernesto Carrión (2007); Sparagmos (2008). Libros de entrevista: Escribir contra la pobreza. Diálogos con Eduardo Milán. Crítica: Prólogo a LVN, el país de las tablas. Raúl Zurita. Prólogo a Porque nuestro es el exilio: Carrión, Hidalgo, Mosquera y Mussó. No nos hemos perdido. Una lectura de la obra de Raúl Zurita. Tranvía editores. Lima, 2007. Prólogo a Matria. Antonio Silva. Cuarto Propio. Prólogo a Figurado y literal. José Kozer. Prólogo a Fosa Común. Felipe Ruiz. Fuga. Antologías: Zurita, Raúl y Medo, Maurizio. La letra en que nació la pena. Muestra de poesía peruana 1970-2004. Santo Oficio, Lima, Perú, 2004. Carrión, Ernesto y Medo, Maurizio. Álbum de arena. Antología binacional de poesía. Perú- Ecuador. Con el auspicio del Consulado del Perú en Guayaquil. Guayaquil, Ecuador, 2008.