Josué R. Hipolo

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There is a light that never goes out

 

Josué Hipolo es el tercer meteorito caído desde el Sol, cree en la inmortalidad de Patti Smith y no es postpunk. Cuando lo conocimos se encontraba en Persépolis (No, no en el lugar geográfico) y su forma se había reducido a la bidimensionalidad. Algunas personas creen que él es el PaTeAmochilas del comedor de  la Universidad San Marcos. Un día robaremos libros de Cisneros e Hinostroza, mientras los guardianes de la feria del libro viejo (frente a derecho) duerman y dejen los toldos desprotegidos.

 

 

[creación literaria a base de programas de tv]

 

Escucho canciones de los Backyardigans para tener inspiración y escribir un poema que esté compuesto por versos libres y un arcoíris de azúcar, enciendo la tv y me doy cuenta de que está dando el programa de Laura Bozzo, entonces mi poema ahora será sobre arañas gigantescas que dicen llamarse Juanita, Chabela, Sabina y Sonia, y cogen a moscas que parecen zancudos o zancudos que parecen moscas y se ponen a bailar hasta que las arañas se aburran y las moscas-zancudos se pongan tristes por esto. O hasta que yo me aburra de escribir sobre zancudos, moscas o arañas y cambie de canal. Si esto llegase a ocurrir existe la posibilidad de que sintonice el Chavo del 8 ya que eso me anima, o sino poner un video del chavo pues la tv últimamente está muriendo metafórica y literalmente.

 

Enciendo el dvd, el disco está algo sucio pero le doy un soplido y ya está. Este es uno de mis episodios favoritos, don Ramón, los espíritus chocarreros, la sesión espiritista; sin duda uno de los mejores y tal vez mi favorito. Entonces lo tengo, escribiré sobre los espíritus chocarreros pero no sé si hablar de ello tenga coherencia, solo pensé en algo como que los espíritus están en mi sala, una noche, jugando un partido de póker y uno de ellos se molesta por haber perdido y va furioso a la cocina a llevarse el pan de mi casa; en eso aparezco yo que me he despertado por un mal sueño que tuve sobre el apocalipsis y que su inicio iba a ser en México pero que los espíritus chocarreros me ayudarían a romperle la madre a los que la iniciaran.

 

Francamente no tenía nada, quizás el Chavo del 8 no me inspire mucho, mis siguientes opciones serían:

 

  1. Sintonizar algo nuevamente, en la tv, arriesgándome a que me den convulsiones por algunos ánimes y no tener tiempo de escribir porque, si encuentro alguna película como Duro de matar me entretendría hasta el final de mis días viendo una y otra vez todas las sagas o como se llamen y ser reconocido como “el hombre que vio Duro de matar y murió por pendejo”. No.

 

  1. Apagar la tv, mandando al diablo a los Backyardigans, Laura Bozzo, El Chavo del 8 y Duro de matar, y encender la radio y poner música disco ohhh siiii… more than a woman… more than a woman to me ♫ o simplemente poner un disco de música clásica variada que me ayude a escribir, porque he de confesar que tengo un síndrome de un viejo que le gusta escuchar música clásica para escribir, yo lo llamo “el síndrome del viejo que le gusta escuchar música clásica para escribir”. No.

 

  1. Mi tercera opción sería no encender ni radio ni tv y sentarme a escribir frente al computador, cualquier palabra que salga de mis manos o cualquier cosa que se me ocurra, un ejemplo sería la mosca que está ahora encima de la pantalla de mi celular que se frota las patitas delanteras como si tramara algo contra mí pero mi celular comienza a vibrar y la mosca cree que es un atentado contra ella y dice —no mames, este país se está yendo al carajo— y entonces decide irse a una fiesta en una gran telaraña donde moscas y zancudos bailan hasta el cansancio con unas arañas llamadas Juanita, Chabela, Sabina y Sonia. Sí.

 

 Filosofía marxista

Encontré a un muchacho delgado de 1.60 cm que dijo llamarse Carlos Marx, tenía 15 años y aún estaba en la escuela, me contó que tuvo un sueño donde todos se amaban a todos y todos se compartían todo, por mi parte, me imaginé una ronda de hippies desnudos danzando en un lugar verde con flores y toda la cosa, también se me vino la idea de que ese muchacho era homosexual y sí, pude corroborarlo porque me presentó a su amado Federico, fue algo tierno, tenían la misma edad y hacían una bonita pareja.

Teorema de la destrucción

Oh tú la nada/ la ruina/ el poema/ hombre parado en una recta numérica del 1 al 10 fingiendo que es la línea del tiempo/

perfecta simetría del espanto/ mejilla encendida en llamas y mil besos al fuego/ ¡terror!/ bellas calles en sepia/ odio/

sonrisas cuarteadas por el sol de medio oriente/ superman ha muerto dentro de un edificio de california y nadie supo nada/ las leyes de la física se desvanecen/ se esfuman/ se van/

 

el agua ya es poca/ el sol fríe mi piel dándole un color hermoso/ la destrucción es inminente!/ el mundo es la tumba/ mundo = tumba/ vida = muerte/ miles de sonrisas metidas en un costal tiradas a un río lleno de flores/

 

 

la arena que pisan mis pies son mis huesos hecho polvo/ tierra/ infértil/ infertilidad/ fertilidad/ abortos/ manipulación/ opresión/ desesperación!!/ Guerra/ destrucción/ destrucción/

destrucción/

destrucción/

destrucción.

 

FRAGMENTO

 

Camino por cuatro líneas blancas para saber si no estoy ebrio por el vino de anoche, cuatro líneas blancas para mis cuatro patas y el camino está lleno de escombros, veo cantidad de basura  (veo programas de tv) veo mi pasado encerrado en un frasco con almíbar de durazno o encurtidos, lo veo a 1cm de una de las líneas que cruzan mis cuatro patas. La derecha trasera se pone torpe y la patea, destruyo el frasco y miles de insectos de color tierra y brillantes escapan chillando del lugar. Uno de los insectos me pide perdón por lo ocurrido y se esfuma con sus presurosas alitas. Mi corazón late más fuerte mientras doy cada paso, son los golpes de una orquesta de martillos en mi pecho cincelando tu nombre. Sé que tengo una agonía que se podría antologar en algún video de internet: “Las 7 agonías más perturbadoras” y sabría bien que mi agonía no es una de las peores, hay miles de seres en el mundo con agonías en la vida  // Agonía en el alma // Agonía en el frío // Agonía en el hambre // agonía en lo más profundo de la selva peruana // agonía por saber las contradicciones del ser según Sartre // Mi agonía no va más allá de cuestiones filosóficas, mi agonía comienza un día cualquiera, solo en mi casa, al encender la radio y poner el soundtrack de Pulp fiction y leer un poema de esta película y sentir que estás a mi lado y reírnos a carcajadas de la nada o por solo la felicidad de verte y quizás soltar una lágrima mientras sonreímos. Pero mi agonía se esfuerza por sostenerme del rostro haciendo abrir mis ojos a la fuerza y gritando a mi oído NO ESTAAA! Y es ahí que recuerdo la orquesta de martillos en mi pecho que cincelan tu nombre y me pongo feliz por ello, porque en mi pecho te encuentras sonriendo y haciéndome cosquillas por dentro y yo por fuera sonrío de eso y te digo que por favor en mis costillas no, pero a ti te vale y me haces reír de vuelta y te vuelvo amar. En las noches por eso, dentro de mi pecho lleno de tus cosquillas descansamos juntos pues incluso si estuvieras debajo de un millón de piedras levantaría cada una para poder estar contigo. Mis ojos se dilatan al amanecer por tu despertar conmigo pero aún solo estás en mi pecho, no en mis brazos, entonces doy un suspiro miro al techo y digo ¡un día más! Me pongo los pantalones y continúo por mis cuatro líneas, aunque ahora me doy cuenta que mis orejas han crecido tales como las de un asno volteo la mirada y veo que los bellos de mis piernas están por todo mi cuerpo. Solo tenía cuatro patas, ahora orejas de asno, voy hacia el espejo y mi cara es la de un asno o algo similar, soy solo una bestia, me doy cuenta de lo ocurrido y me siento en el sofá meditando en cómo habría acabado La bella y la bestia si la bestia no se hubiera convertido en príncipe. Y comienzo a llorar por darme cuenta de lo que soy, y te pienso y mi agonía ha crecido porque sé que allá afuera existen menos bestias que te harían sonreír y mi temor crece porque mis brazos te extrañan ¡oh! Maldita agonía el ser una bestia sin tu amor ni tus cosquillas, en ese instante se me ocurre revisar mi pecho y te encuentro viéndome con la misma sonrisa de la primera vez, sales de mi pecho y veo que dentro no había nada más que tú y tu sonrisa, tomas mi rostro y me das un beso. ¡Oh! Tonta agonía, la tengo en mis brazos. Pero aún te encuentras lejos, porque te aferras a la vida innecesaria de la multiplicidad de los supremos conceptos genéricos de lo trascendental, te das cuenta de la falsa filosofía existencial y ontológica y te vas y ya no soy más bestia sino un ser humano pensando en el amor que se tienen a las mujeres y el dolor que me da verte alejarte de mí. Un mundo lleno de animales deformes con un cielo rojo y nubes negras, aves que bajan solo a robarse mis sándwiches y mi lengua, osos polares con la piel descubierta y llagas expuestas a un sol altamente radiactivo y yo solo pensándote en mi mente retorcida y muriéndome de celos por la nada, porque aún si tenemos una idea de la nada, la nada llegaría a ser algo, y en conceptos ontológicos la nada llegaría a tomarte de la mano y yo buscaría a la nada para darle mi vida y que se ponga a imaginar un mundo con el cielo rojo y que pensara que es una especie de bestia grotesca para que así muera lentamente de esquizofrenia o por un exceso de pastillas. Termino de caminar por mis líneas que ya se notan borrosas, me siendo a descansar un rato, abro el Facebook 10:40 a.m. suena la alarma de un carro y ya no sé qué decir.

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Josué R. Hipolo (Lima 1995) es estudiante de Filosofía de la UNMSM. Está convencido de que es hijo del conservador del universo, Visnu y que fue abandonado en las aguas del Ganges por este, ya que inventó un juego en el que el mundo sería destruido por él en complicidad con Shiva.