Compartimos unos poemas del libro Somos Clase Media y Todos Nuestros Sueños se Hacen realidad del argentino nicolas Pedretti, publicados en 2012.

 

Robot de flan.

Estuve toda la tarde haciendo barro terapia
en la casa de mi amigo hippie buena onda.
Tiene una casita re linda, por el bosque del faro,
hecha de macramé, semillas y mostacillas.
¡Pura artesanía!
Las sillas, la mesa, la puerta: todo hecho artesanalmente.
Menos el techo, el techo es de Dreadlocks.
Rastas entrelazadas que fue recolectando
durante años y años de viajes.
Toda la tarde nos revolcamos en la pachamama
al ritmo de Manu Chao, Mano Negra y Alfa Blondi,
re liberador, psicodélico,
“un criadero de dengue” dijo un duende que pasó.
Después, fuimos a comer.
Comimos brócolis hervidos,
cosechados de su quinta orgánica.
En la cena, me explicó la filosofía vegetariana.
Le pregunté si podía comer cornalitos,
que son tan chiquitos
que casi ni tienen vida.
Me dijo que no, que no puede comer nada
que tenga cerebro, ojos y pueda sonreír.
Ni siquiera una galletita sonrisa.
Después del postre, que era brócolis en almíbar,
charlamos acerca de ser padres.
Me dijo que si tenía un hijo le iba a poner África.
Le dije que era un ignorante,
que África es un país muy pobre
Lleno de afroamericanos que la pasan re mal
y siempre tienen hambre,
porque no tienen para comer.
Que, si quiere ponerle un nombre copado,
le ponga Amoxicilina.
Nada que ver, me dijo, le voy a poner Aloe Vera.
A las doce, me volví en taxi.
A mitad de camino, me empezó a doler la panza.
Me bajé dos cuadras antes y caminé hasta mi casa.
Me acosté con fiebre, escalofríos y retorcijones.
Y tuve un sueño muy raro:
iba en bicicleta
con el increíble Hulk
sentado en el manubrio.
Teníamos que subir una loma re empinada,
antes que los brócolis, que también iban en bicicleta.
Ellos iban bien, en un ratito
nos habían sacado un kilómetro de distancia.
Nosotros, en cambio, no avanzábamos nada.
Encima Hulk se enojaba y me pegaba cachetadas.
Dale, me decía, apurate que voy re incómodo
y el freno que me estoy clavando
en cualquier momento me va a reventar la próstata.
Yo le decía que no me pegue,
que tenía la mano re pesada.
Que, si me quería motivar psicológicamente,
me tire buena onda.
Después llegábamos a la costa,
nos sentábamos y tomábamos mate.
Cuando se nos acababa el agua, le decía a Hulk
que se haga chiquito
y que piense en cosas tristes.
Cuando Hulk se hacía chiquito, lo metía adentro del termo
y Hulk lloraba, lloraba y lloraba hasta que llenaba el termo.
Después salía, volvía a su tamaño natural
y seguíamos tomando mate,
disfrutando de la vista
nutriéndonos con su angustia radioactiva.
Me desperté temblando de frío.
Llamé a mi mamá y le dije que tenía cólera.
Me dijo que me abrigue y vaya al médico.
Me tomé un taxi y fui al médico.
Llegué y me atendió la secretaria y me dijo:
– tenés que sacar un turno,
hay diez personas adelante tuyo.
Estuve diez minutos en la sala de espera
y me fui a hacer tiempo a la plaza.
Compré una bolsa de maní
y me senté en un banco de la plaza Mitre.
Siempre, cuando me siento triste,
voy a la plaza con una bolsa de maní
y les doy de comer a los linyeras.
Me siento en un banco y les tiro maní desde ahí.
De regreso a la clínica, me crucé
con un compañero de letras,
que recién salía de terapia intensiva.
Me dejó un panfleto para una muestra de fotografía.
Yo le dije que iba a ir, pero no fui.
Porque las muestras de fotografía,
me parecen aburridísimas,
siempre son lo mismo.
La foto de una vieja caminando,
un linyera durmiendo adentro de un tacho de basura
o una lesbiana con cara de culo.

 

Somos de clase media,
todos nuestros sueños se hacen realidad.

Hoy me levanté a las diez de la mañana.
Desayuné flan y salí a caminar.
Era un día hermoso de verano.
Caminé unas cuadras y me metí en la playa.
Anduve por la arena y junté caracoles.
Y de pronto, cerca de la escollera, vi a un tipo, un tipo grande, besando a un nene en la boca.
Me acerqué indignado. Le dije al tipo que era un
degenerado y que deje en paz a la criatura.
Le tiré arena en los ojos, agarré a la criatura en brazos
y me fui corriendo.
Corrí veinte cuadras sin parar, hasta que llegué a un kiosco. Bajé a la criatura y le pregunté si estaba bien y si se quería comer un flan.
Pero re mal, era un enano. Y me dio un sopapo y me fui re triste.
Pero el día estaba hermoso. Mucho sol. Nubes. Pasó dios volando en su nube voladora.
y me gritó “buen día”.
“buen día” le dije.
“¿por qué estás triste?” me preguntó,
Le conté lo que me había pasado, me dijo que no esté triste, me roció con un polvo mágico y se fue. Y me sentí mucho mejor.
Seguí caminando, pasé por una esquina y un chico me quiso dar un panfleto. Pero me negué porque era re feo.
Le dije: pará no ves que estoy bendecido, no ves el buen día que hace, carucha. Y seguí. El chico me corrió, me dio un golpe en la nuca y me obligó a repartir panfletos por él.
Después me escapé, y cuando volvía a mi casa, se me acercó un chico con una canasta bajo el brazo. Pero éste era re lindo. Vendía flan. Le compré un pote y nos sentamos en la vereda. Mientras estaba comiendo, sentía un sabor raro. Es flan casero?, Le pregunté
Y el chico me dijo que era flan patero. Que lo preparaban en una colonia para ex adictos. Guácala, me imaginé a unos ex adictos, con la cabeza quemada por la cocaína, haciendo flan patero y me dio tanto asco que vomité y me desmayé.
Un flan, cuando me desperté, un perro de la calle me estaba lamiendo la cara.
Me miró a los ojos y me dijo “te amo, cara de rata”.

 

Mate.

Estaba tomando unos mates dulces, cuando de repente, del crucifijo de aluminio que cuelga de la pared, se descrucificó Jesús y salió volando.
Esto es una re macumba, me dije.
Volaba como los pájaros, de costado. Voló por encima de mí y se me posó en el hombro. Acá tengo que pedir uno, dos, tres deseos, me dije. Pero no, no era Jesús. Era un transformer. Y se transformó en una motocicleta en miniatura y me dijo: “subite, tenemos que salvar a la presidenta”. Yo me subí y salimos por la ventana a mil.
Mientras bajábamos por las paredes del edificio y el viento me daba en la cara re bien, pensé: estoy cansado de que suban fotos a facebook de perritos paralíticos, de gatitos con síndrome de down y de gente deforme con una teta en la cabeza.
Esa foto del chinito sin brazos y sin piernas que parece un pomelo con cabeza es un bajón, te tira para abajo mal. Todo bien, pero no…
Facebook es para escribir cosas bellas. Subir cosas a favor de este gobierno, fingir que tenemos una vida feliz, averiguar quién tiene plantitas de cogollos, encontrar gente que tenga nuestro mismo nombre y apellido; discriminar a los grasas y acosar a la gente linda.
Después agarramos por la ruta. Yo iba muy emocionado cantando:
“Olélé -olálá viajo en un transformer con nafta nacional”.
Pero el Jesús transformer frenó y me dijo
“tenés que bajarte flaco, me equivoqué, me acaban de llegar órdenes de mis superiores, no sos el elegido para salvar el proyecto de país”.
– ¿en serio? qué bajón.
-sip.
Me bajé de la motito y me quedé a un costado de la ruta. La moto siguió su camino en busca del elegido. Lamenté mucho no ser yo el héroe.
Me sentí re mal, como cuando me había obsesionado con el bronceado perfecto. Todos los días iba al solarium. Como las chicas del solarium ya me conocían, me dejaban entrar solo a las camas solares.
Pero un día me quedé dormido y me zarpé.
Cuando me desperté estaba negro Pelé.
Mi novia me vio y casi se muere.
– ¿te pintaste la cara con chocolate?
– no, me quedé dormido en la cama solar.
– parecés el doctor Doolittle.
– no es para tanto, tengo un re colorcito.
– sí, tenés un re colorcito a sorete.
No salí de mi casa por dos meses.
Caminé un par de kilómetros escuchando en el mp3 la discografía completa de Iván Noble. Como estaba cerca, pasé por la casa de Pablo. Pablo es un amigo mío del secundario. Lo quiero mucho, tiene una historia de vida de mierda.
Es re pobre. La mamá es una gorda villera re puta que tiene que usar una oveja de tampón y él es hijo de siete padres diferentes.
Vive con sus quince hermanos hacinados en un pozo.
“vivo como un conejo, guacho”, siempre me dice Pablo.
Fui hasta la puerta de la madriguera y aplaudí. Salió uno de los hermanos con un collar de salamines.
– holis, ¿está Pablo?
– no, salió hace un rato
– ah… bueno
– ¿querés un salamín?
– no, gracias.
– tomá, mi hermano se afanó un blindado lleno de salamines, estamos hasta el cuello de salamines.
– gracias.
Agarré el salamín y me fui.
Caminé un par de cuadras y me senté en el cordón de la vereda a esperar el colectivo.
En el viaje en colectivo de regreso a mi casa, el tipo que venía sentado al lado mío se quedó dormido y apoyó su cabeza en mi hombro. Era un linyera y tenía mucho olor a dedo.
Me sacudí pero no se despertaba. Me hice el que tosía pero no había caso. Agarré el salamín que traía en el bolsillo y le pegué en la cabeza.
El tipo se despertó y me miró aterrado.
– ¿qué hacés flaco, con ese salamín?
– nada
– te lo voy a meter en el culo pendejo, ¿cómo me vas pegar con eso?
– tomá, te lo regalo, no te calentés
– bueno, gracias
– de nada
– che, queso no tenés?
– no
– uy flaco, vos estás re loco, ¿cómo vas a comer salame sin queso?
Me bajé dos paradas antes de mi casa, el linyera estaba muy pesado y yo ya no tenía ganas, realmente, de escuchar a nadie.

 

*

En el mundial de Sudáfrica 2011, yo pensé que Argentina salía campeón. Estaba re ilusionado. Había tenido un sueño: que jugábamos la final contra Brasil y que en el último minuto, Garcé se gambeteaba a todos y metía un golazo y terminaba el partido y salíamos campeones. Al diego le daba un bobazo y se moría ahí y los jugadores lo levantan como a una feta de salame y daban la vuelta olímpica cargando con el cadáver del diego envuelto en una bandera Argentina, pero fue solo un sueño, al final perdimos cuatro a cero contra Alemania en los cuartos de final y fue un bajón.

 

*

Su mejor amigo le dijo que no lo haga
que iba a bardear
que las relaciones libres
no funcionan
que el amor es otra cosa
no es eso
pero él dijo que no
que ya había hablado
le había planteado a su novia
de tener una relación abierta
le dijo que la amaba pero que tenía ganas
de estar con otras personas
y la mina le había dicho
“que haga lo que quiera”
él se mandó
se agarró a una chica
que se venía chamuyando por facebook
y le contó a la novia
y la novia le cortó.
Le dijo que no quería verlo más
que era un idiota.
Que se cagó en todo.
Ahora está triste
se arrepiente
porque la perdió

Moraleja:
1- cuando una mujer te dice
“hacé lo que quieras”
Significa:
si hacés eso, no me ves nunca más.
2- Las relaciones libres solo funcionan
cuando una de las partes es muy idiota y está muy enamorada,
y haría cualquier cosa para no perder a la otra.
***
Hace un rato, después de estar todo el día en la computadora, Pablo salió a dar una vuelta en bicicleta por el barrio. Cruzó la plaza y siguió por la avenida.
Después dobló en la diagonal y frenó en la heladería. Dejó la bici apoyada en el poste de luz y entró.
Cuando salió, con el helado en la mano, la bicicleta no estaba más. Le habían afanado. Una playera re linda que había heredado de su hermano.
Se sintió mal, nunca le habían afanado.
Se tuvo que volver a su casa caminando, mirando para todos lados con miedo de volver a ser víctima de la inseguridad.
Moraleja:
hay que aprovechar todas las oportunidades que se te presentan en la vida, como lo hizo el ladrón. Que vio la oportunidad y la tomó. No lo pensó, ni lo dudó. Ahora tiene una bicicleta nueva.
***
Candela se separó de su novio de cuatro años. En seguida se puso a salir con otro.
Oscar, un compañero de la facultad. Los primeros meses la pasó hermoso. El chico era perfecto. Hacía todo lo que ella quería. Todo lo que el novio anterior nunca había hecho. La sacaba a pasear. La invitaba a comer. La llamaba todos los días. Le hacía regalos. Tenían proyectos. Nunca le discutía y siempre le daba la razón. Las amigas estaban encantadas con su nuevo novio y su familia también. Pero ella no era feliz. No lo amaba. Lo trataba mal y siempre le decía que la fastidiaba. Que le parecía que todo el amor que le daba, pasaba por un colador. Que no era sincero, que tanto esfuerzo por quedar bien le parecía simulado. Oscar se sintió mal, no podía entender como todo lo que hacía por ella no servía para enamorarla.
Al mes, Candela lo dejó.
Moraleja:
1- Nadie se enamora de un esclavo.
2- La gente que no puede estar sola, siempre es infeliz.
3- Los proyectos en las parejas, solo sirven para retener a la otra persona.

 

pedereti

Nicolas Pedretti nació en Mar del Plata en 1984. Publicó “Fabián Gianola y otros poemas” (Goles Rosas) Somos de clase media, todos nuestros sueños se hacen realidad (Campo Traviesa) y escribe en el blog: tengounlinyerabajolacama.blogspot.com

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