Entrevista a Rosa Granda

“el obstáculo más grande es enfrentar la tradición sin perder la esencia”

Sub25:

La aparición de Torschlusspanik hace unos meses significó para nosotros un libro bastante fresco, alejado de la tradición sesentera que se ha mantenido muy asentada en los autores nuevos locales. Una de las primeras cosas que se nos ocurre preguntar es acerca de los referentes, que son (afortunadamente) muy poco habituales y literarios para un libro que por cierto, tiene un sonido (más que un ritmo) metálico y conciso.

Rosa Granda:

Es cierto que Torschlusspanik escapa a la tradición que refieres y se debe, espero, al tipo de referencias que recogí a lo largo del proceso creativo. El libro comenzó a escribirse cuando empecé a interesarme en el cine trascendental, de ahí la fascinación por el tiempo que finalmente estalla con ese sonido conciso que mencionas. Se trata de una extrapolación de estos modelos sobre la vida cotidiana. Siempre me interesó el estudio de la semiótica así que dejé que se ocupara de todo, la acción dentro de cada microtexto termina siendo un discurso concreto y de ahí que a simple vista no se encuentre la conexión. Releía a Zilberberg observando los mismos síntomas, la repetición de ellos con el pasar del tiempo, aunque por momentos iba buscando respuestas menos estructuradas. El libro tiene tanto de filosofía como de ciencia. No puedo dejar de pensar en la arquitectura que fue construyéndose sin pensar, si quiera, que hacía poesía.

Sub25:

Luego de la lectura de un libro como Torschlusspanik, entra la pregunta bastante subjetiva, y a primera vista innecesaria, pero lo suficientemente certera para desnudar el proceso técnico detrás: ¿Qué es para ti, o de qué se compone el discurso considerado, “poético”?

Rosa Granda:

Lo acaban de decir ustedes mismos, el discurso poético es una fórmula repetida a lo largo de diferentes generaciones, no quiero decir que la existencia de un canon no sea válida, lo que refiero es que se ha convertido en una voz con ecos, bastante tímidos y solo eso. El uso de imágenes atípicas o de discursos deconstruidos genera cierta angustia por el hecho de escapar a la oralidad a que estamos acostumbrados. Hay una tendencia a desaparecer la escucha del silencio. Pienso que los parámetros de  nuestra generación distan tanto de aquella que nos enseñó poesía que el giro tiene que ser de 360° y no menos.  

Sub25:

Como ya lo apuntó Rodrigo Vera en su reseña a Torschlusspanik, varias partes del libro se constituyen de un miedo latente a la burocracia abrumadora y a la irónica pesadez de lo irrelevante. Luego de la pérdida de los grandes relatos que congregaban la modernidad, ¿Es la irrelevancia, la esterilidad de su tarea, el peor miedo para el habitante del siglo xxi, la real causa de extinción del hombre?

Rosa Granda:

Existe un miedo latente a lo largo del poemario y no es otro que el propio temor a enfrentarnos. Todo depende de los movimientos que hagamos de a dónde vamos o con quién, abrir los ojos si quiera ya es enfrentar un dilema existencial. Se trata de enmarcar lo cotidiano, porque esa irrelevancia es la que finalmente nos resume en los sujetos silentes que delimitamos nuestra condición, a veces humana, en una absolutamente convencida de que perdió la esperanza aunque alguna vez haya existido. Desde este punto de vista toda lucha es una pérdida de tiempo, solo queda el registro y a eso se limita Torschlusspanik, de manera notarial si se quiere.

Sub25:

La irrelevancia y la esterilidad, que derivan de la extrema relatividad de la posmodernidad y su inherente nihilismo nos llevan hacia su contrario, la antigua (o renovada) fe y esperanza en un discurso más significativo ¿Crees que frente a la aparentemente inexpugnable máquina burocrática, hay una esperanza posible de rebeldía, cuál es el lugar de esa rebeldía?

Rosa Granda:

richard_lindner_-_boy_with_machine_1954En la mayoría de poemas se impregna esta microfísica de poder, mencionaba que la lucha es inútil, en cambio la esperanza es inherente al  hombre. Cómo podemos reconciliar ambos extremos y ser finalmente nuestra propia arma, supongo que es cuestión de tiempo.  Esta rebeldía sugiere una revolución de la mente, la escritura es determinante  aunque resulte mínima frente a la máquina burocrática que nos contiene. La forma en la que nos construimos me recuerda a “Boy with machine” de Richard Lindner, esa imagen es la que me ha perseguido. En principio no podemos tener mucho efecto, un hombre mecano-biológico se apodera de la realidad, quién va a encargarse de que evitar a la criatura de Frankenstein. Si hay miedo entonces hay esperanza.  

Sub25:

¿Qué maneras de tomar la poesía crees que repercutirán, y cambiarán, el modo de “poema” que conocemos actualmente?

Rosa Granda:

No me gusta decir que hay que experimentar pero sí que hay que renovar el lenguaje, tenemos innumerables herramientas como para fijarnos en nuestros predecesores y esto lo digo con todo el respeto que merecen quienes iniciaron el movimiento poético. Pertenecemos a una cultura visual, el discurso de la generación tecnológica se apodera de casi todo y tenemos que adaptar eso a  nuestro modo de reescribir la poesía. Pienso que el obstáculo más grande es enfrentar la tradición sin perder la esencia.

Sub25:

¿Qué libros de poesía del 2016 te parecieron más interesantes?

Rosa Granda:

Simio meditando (ante una lata oxidada de aceite de oliva) de Montalbetti