Sub25 Classics: Pista de Baile de Martín Rodriguez Gaona

 

Publicado por primera vez en 1997, Pista de Baile es uno de los poemarios más interesantes de la década de los noventas. Con un estilo bastante jovial y plagado de referencias pop, mantuvo a si mismo un rigor técnico poco habitual para la poesía de ese entonces. Aquí una selección de poemas de este clásico.

 

ARTE CULINARIO

¿Por qué uno ama las palabras
y escribe acerca de ellas
aunque sólo sea para indicar
que no hay nada que decir?
Algo extensa la pregunta
y quizá así pueda hacer tiempo
para que Éricka termine de preparar
el almuerzo.
(Se podría redactar una lista
de los privilegios que esta actividad implica,
pero de seguro ustedes ya saben.
Y si lo saben
no harán nada al recordarlo)
Si publico este poema
¿Saldrá en una antología?
¿Alguna mujer especial
deseará que la inmortalice?
Espero que esta vez guisen bien
el pollo.
El otro día estuvo un poco crudo.

 

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HABLANDO EN CLAVE CARAMELO

La cuestión es si te quieres acercar
porque yo nunca lo haré,
algo quiere decir
pintar y arrojar la hoja,
pero si lo decides
iremos a almorzar, sé de un buen sitio
y no debo ser el único en preferir las bebidas heladas.
¿Sabes?, si estuviera sucediendo
no sabría qué decirte, te ofrecería la carta
rogando que pidieras lo más barato,
aunque quisiera brindarte lo mejor
aquí no puedo,
es que necesito la luz y el lugar apropiados.
Espero no iniciemos otra conversación monotemática,
nunca fui bueno con los números
y son mías las lámparas que incendian tus cabellos.
En momentos así, no importa quién es el que paga
las cuentas.
Pero no debemos partir
sin antes llegar a conocernos.
Si es que otro día
me ves paseando solo,
recuerda que con una sonrisa
me puedes llamar.

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CONJURO PARA ESPECTROS IMPLACABLES

No puedo creer que estés triste
porque toca estar triste.
¿Acaso tu cuerpo
no es motivo de alegría?
Al menos cuenta las gotas redondas y saladas
que van cayendo
sobre una superficie plana:
Afuera llueve,
una voz te ofrece calor
pero el silencio tras tus ojos despide miedo.
Un niño de brillante sonrisa
abre ventanas y ordena que salgamos.
Ese niño se parece a ti cuando estás contenta.
Y eso poco importa
ahora que te veo triste.

Mis bromas serán las más absurdas
porque crees que mi deseo es distinto
a lo que amas –

Es lo mismo que sientes al encontrarte sola.

Y aferrándote a tus recuerdos
defiendes
una muerte a la que repentinamente
te quieres entregar.
No puedes dejarte vencer, eres demasiado
para que el tiempo impregne tu vientre de amargura,
angustia o
telarañas –

Ningún hombre
abrió tu piel para que se arrugue
ni besó tu boca sin que ésta cante.

Olvida y nace para ti misma:
El mundo espera firme y reanimado
tu elemental fascinación.

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METEOROLOGÍA Y AMOR

No soy alguien a quien mirar, soy
un hombre para sentir
y no me gusta estar solo. Así que tranquila,
no pongas cara de miedo,
la que tienes siempre no está mal.
Y si me acusan de hablarte sólo a ti
no sabría defenderme
pero también me agradan otros mundos
aunque es difícil explicarlo.
Quisiera, algún día, compartir
un té de frambuesa y galletas de vainilla,
una película hindú, dos niñas coquetas
arrebatándose un polo de algodón
que diga: “Difícil ser una mujer
difícil”, un concierto con David Byrne
y Celia Cruz –
También una invitación a tu cumpleaños
y al de todos tus hermanos, amigos
y conocidos.
Es tan especial el ser tímido
y estar en situaciones en las que dejas de serlo
es como que, de pronto, poco importe
estar equivocado
y lo que es mejor, que esto a nadie
le haga daño –

Es el poder admitir como única certeza
que en la ciudad en que vivimos
Dios acontece los sábados por la mañana                                                                           cuando llueve

 

TALKING HEADS. PICTURE GEORGE DUBOSE/LFI

LA ETERNIDAD ESTÁ ENAMORADA
DE LOS FRUTOS DEL TIEMPO

Un reflector se enciende desde las nubes
e ilumina el escenario
donde miles de bocas pugnan por su canción –
Llueve en nuestro hemisferio, o si prefieren,
el agua viene de arriba a abajo:

Tómalo
como una noble idea
que falló.

El sudor
fluye,
erupciona,
es más que una molestia
o el placer.
Los jóvenes han hecho fila y pagado sus entradas –
No importa,
pronto lo olvidarán.

Suena
una voz
la guitarra
el bajo
la batería

descarga cuatro toneladas
de sonrosados muertos deslizándose bajo el pavimento.

Los jóvenes sonríen, saltan, se besan.
Han heredado los gustos de sus mayores
pero la sabiduría
les emana del corazón.

Strummer y Jones recuerdan a
los muertos del 39.

Aquí tuvimos más
sin romanticismo
sin mito
y así es mejor:

el hedor es difícil de quitar.

Los jóvenes bailan,
bailan sobre los muertos.
Expurgan sus cuerpos sobre

Bosnia
Ruanda
Soccos
Tarata

porque los jóvenes saben más:
Ellos bailan sobre los muertos embriagados con su
entusiasmo.
Calza las botas, suelta las trenzas, escucha la química,
Baila sobre los muertos
Ignora la rosa que crece en el pecho de la niña muerta por
la guardia civil,

Baila sobre los muertos

Recuerda que en diez años pudo ser una mujer demasiado hermosa
para estar sola,

Baila sobre los muertos

Olvida esa luz que se consume, los teléfonos que no llaman o
el agua que corroe las paredes y que nadie bebe,

Baila sobre los muertos

No leas a Vallejo si amas sólo su dolor más industrioso que
el frío de las putas parisienses,

Baila sobre los muertos

No creas en los guerrilleros, sus barbas, sus balas y proclamas,
aun cuando hayan hecho paz con sus calzoncillos,

Baila sobre los muertos

No pienses en Vietnam, Woodstock, el LSD o los Yogas,

Baila sobre los muertos

No pienses en la política, los cambios de orientales en el
occidente nacional o las letras de una clase hipotecada
a sus sueños,

Baila sobre los muertos

No pienses en los que ponen precio a tu provincia, ellos mismos
tienen mujeres e hijas, y el esfínter dispuesto,

Baila sobre los muertos

No pienses en la traición, ni en su voz cuando dijo nunca, ni
en tu cerebro estrellándose contra la pared para
descubrir que seguías vivo,

Baila sobre los muertos

No pienses en tus padres, hayan ganado o perdido, no te
importa, mañana clavarás una flor sobre sus tumbas,

Baila sobre los muertos

No pienses en que eres joven, que tienes tiempo, ni que ahora
te hablo para convencerte de algo,

Baila sobre los muertos

Las luces del escenario eran otra mentira –

Sí, yo también he muerto
aunque todavía no estoy seguro de si soy un hombre
o una canción.

Los instrumentos, la melodía y mi voz,
todo se olvidó,
ustedes abandonaron el estadio
y en ese instante dejé de existir.

Es inevitable enamorarse de la verdad
cuando ésta aparece de tus manos.

Si alguien forja una respuesta
su respuesta
nada habrá sido en vano:

No llamar a la Belleza
sino engendrarla
sin motivo
ni vergüenza.

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BAJO LO AZUL Y RADIANTE DE LA NOCHE

 

He amado esta ciudad en todas sus formas
y en la música de ciertos techos
un sueño:
cuando es demasiado temprano
para estar despierto.

Una vez que la oscuridad ha cubierto lo terrible
todo brilla
y aun esta belleza es difusa,
los haces dorados que resplandecen y se estiran
tienen permanencia por un segundo
en mi corazón.

Podremos bajar las escaleras
y encontrarnos con gente desconocida,
niños de las manos de sus madres
y jóvenes parejas de amantes
todos con los ojos cansados
llevando en la traviesa mirada
las huellas del amor.

Saludemos al portero del edificio.
Acaba de tomarse un ron
con una cañita.

Siguiendo las sugerencias del semáforo
llegaremos seguros al Parque Central.
Las flores exhiben caricias de jardineros
bajo lo azul y radiante de la noche.
Es bueno aunque para haberlo visto
primero hayas debido bajar la cabeza.

Esas manchas, las rajaduras, todas
encierran una historia memorable.
Horas humanas como las que ahora ocupas
al pensar en ellas
mientras compras un helado
y haces tiempo
para ir a ver las baratijas.

Un chanchito de tierra
(armadillidum vulgare)
da 97 pasos del jardín a la vereda:
es un valiente corsario
enfrentando la peor tormenta.
Me hago el que he perdido algo,
lo recojo y devuelvo a su sitio.

Pequeño homenaje
a todos los que estimo,
a mis héroes personales
que desesperaron y a los que el tiempo
les dio la razón.

Las manos y la boca aún conservan
cierto sabor agridulce,
una rubia de lentes me da una palmada
y volteo sorprendido
(¡cuántas cosas imaginas en un instante!)
otras muchachas, sus amigas, filman
con una pequeña cámara,
me piden una sonrisa y otorgo
una gran carcajada.

Y aunque en esta noche
quizá no suceda nada
detesto mezquinarle una sonrisa
al verano:
al fin he aprendido
a vivir por las ventanas.

Entre estas calles vacías
encontraré un cuerpo que me salude
y en el saludo
una forma antigua y muy mía
de esperar.

gaona

Martín Rodriguez Gaona. Nació en Lima en 1969.  Poeta y traductor. Ha publicado Efectos personales (1993), Pista de baile (1997), Parque infantil (2005), Codex de los poderes y los encantos (2011) y Madrid, línea circular (2013), así como el ensayo Mejorando lo presente. Poesía española última: posmodernidad, humanismo y redes (2010). Su obra como traductor incluye Lorcation de Brian Dedora (2015), La sabiduría de las brujas de John Giorno (2008) y Pirografía: Poemas 1957-1985 (2003). Reside en España desde 1998.