Reflexiones sobre “mother!”, la última de Darren Aronofsky

Este artículo fue escrito por Nicole Copello, miembro del staff de colaboradores de la web de Sub25 en la sección Cine

 

Aún no ha terminado el año y ya parece haber un consenso casi unánime sobre cuál es la película más controversial. Sí, hablo de “mother!”, el intento más reciente –y sin duda el más efectivo– de Darren Aronofsky de espantar a su audiencia y estar en la boca de todos los críticos. Tras subvertir la historia del arca de Noé –rechazada por muchos que esperaban ver una adaptación más tradicional del relato católico en la pantalla grande– hace tres años, Aronofsky regresó este año con un conjunto de alegorías bíblicas que dejan a “Noah” en las sombras. Y si su intención fue que la gente no se quede callada, sí que lo logró.

La cantidad de críticas negativas que he leído sobre “mother!” es mayor de lo que me gustaría admitir, pero hay algo muy entretenido en ver a críticos vomitar sus represiones en textos donde la repulsión es casi palpable. Además de ser calificada como “la peor película del siglo” y una “tortura casi pornográfica”, quiero compartir el mejor insulto que he visto hasta ahora, cortesía de National Review: “[mother!] es el tipo de película que hace que quieras irte, exigir que te devuelvan tu dinero, luego pedir una orden de restricción que prohíba al director de acercarse 500 millas a cualquier equipo de filmación”. El odio se siente.

Pero, así como hay espectadores escandalizados por haber presenciado tal atrocidad, también están aquellos que halagan la propuesta de Aronofsky, especialmente la cinematografía y las actuaciones. A lo largo de su filmografía, Aronofsky ha desarrollado una técnica de cámara distintiva que no sólo le permite expresar la angustia y tormento interior de sus personajes, sino que también obliga al espectador a sumergirse en su turbulenta psyché –véase “Pi” (1998), “The Wrestler” (2008) y “Black Swan” (2010)–. Esto sucede también en “mother!”, donde la combinación de primeros planos, planos subjetivos y un diseño de sonido cuidadosamente elaborado nos mantiene inmersos en el terror que vive la protagonista.

Lo que quiero hacer aquí no es realmente escribir una reseña sobre “mother!”. Para ser honesta, no sé si puedo formular una opinión muy coherente sobre esta retadora película. Como muchos, estoy confundida. Me gustó mucho, eso sí, pero aún una semana después de verla sigo con una incertidumbre bastante consistente con el signo de exclamación que acompaña el título de la película. Esa incertidumbre me fascina. Ha sido la única vez que he escuchado aplausos en el cine al aparecer los créditos, y el “no” rotundo de la señora a mi costado lo hizo aún mejor. Pero entre la gran variedad de opiniones, hay un adjetivo cuya repetición me ha desconcertado: pretenciosa. Especialmente porque la escucho sola, sin argumentos que la justifiquen. De eso quiero hablar. ¿Qué significa que algo sea pretencioso?

“Pretencioso” es un término que escucho demasiado cuando se habla de arte, y la mayoría de las veces siento que se usa como una forma fácil de simplificar una opinión a algo que suene sofisticado o legítimo. Pretencioso es un adjetivo para describir algo que pretende tener más cualidades o ser más de lo que realmente es, y en el caso del cine se suele aplicar para esas películas “enigmáticas” que intentan ser más profundas o filosóficas de lo que en verdad son. A veces este tipo de crítica puede ser válida, y todos los productos artísticos están sujetos a interpretación y comentario, pero la mayoría de veces llamar a algo “pretencioso” resulta siendo la forma más floja de juzgarlo.

Acaso cuando una película es tildada de pretenciosa, ¿este crítico asume que conoce la intención del director, y concluye que éste no logró ejecutar bien su visión? En el caso de “mother!”, Aronofsky ha discutido abiertamente sobre su intención con la película, indicando que trata sobre la madre naturaleza y su perspectiva frente a la condición humana, pero también agrega que se presta a muchas otras interpretaciones. Jennifer Lawrence, la actriz que encarna a “mother”, interpretó el relato como una metáfora de lo insaciables que somos, de la creación de la religión y la falsa idolatría. No cabe duda de que una alegoría como esta es ambiciosa –y lamentablemente no puedo entrar en más detalles por temor a los spoilers–, pero (volviendo al punto inicial), ¿acaso hay una forma correcta de abordarla? ¿Qué es lo que convierte a esta visión alternativa en algo tan inaceptable?

 

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Muchas veces, aquellas películas con formatos de narración no tradicionales son los blancos de este vago calificativo. De vez en cuando aparecen películas que no encajan en las reglas con las que estamos familiarizados y esto puede desconcertarnos un poco, pero esto no tiene por qué ser algo negativo. Las críticas más concretas que he escuchado sobre “mother!” son acerca de la inverosimilitud en los diálogos y acciones de los personajes, junto con un tercer acto lleno de extremismo macabro innecesario. Aunque pienso que todo contribuye a la construcción de una atmósfera que evoca a una especie de teatro del absurdo, esas críticas son totalmente válidas: no a todos tiene por qué gustarle el estilo de Aronofsky. Pero hay una gran diferencia entre algo no convencional y algo pretencioso.

Si bien me fascina la recepción altamente polarizada que ha tenido “mother!”, aún no logro conciliar la intensidad de la crítica a la que le gustaría exigir un reembolso. Sí, es cruda, diferente, difícil, intensa… ¿pero acaso es tan mala? ¿tan subversiva? No lo creo. El odio visceral de muchos frente a la película puede deberse también a que sus expectativas se vieron alteradas completamente. Ciertamente, “mother!” no es la típica película mainstream que contaría con una gran producción y una de las actrices más famosas del momento como protagonista. Lo que sucede es que al espectador no le gusta ser engañado. Prueba de esto es el rating que recibió de CinemaScore, la empresa de investigación de mercado que encuesta a la audiencia el día del estreno: un sólido “F”.

Darren Aronofsky ha señalado que su objetivo es obtener una reacción de la audiencia con sus películas, y claramente lo ha logrado. “mother!” es una película provocadora, hecha para incomodar: es una experiencia particular. Tal vez fue porque fui al cine entusiasmada –y emocionalmente preparada para lo peor– que no me llevé la sorpresa que muchos sí, pero tengo la impresión de que tomará unos años para que “mother!” cultive una mayor apreciación entre el público. Y respecto al supuesto carácter “pretencioso” de la película, la verdad es que no tengo una respuesta. Depende mucho de la óptica de cada uno, pero en mi opinión este calificativo se anula en “mother!” por el hecho de que Aronofsky fue genuino con su arte e hizo la película que él quería ver. Para muchos esto no será suficiente, pero sugiero revisitar esos sentimientos encontrados e indagar si subyace una crítica legítima para el argumento de lo pretencioso.